El apego (Picología)
El término apego en castellano alude a la preferencia hacia “algo” externo, al hecho de encariñarse independientemente de que sea alguien que acabamos de conocer, un familiar, una mascota, o esos objetos con los que llenamos los cajones y que nos resistimos a tirar por lo que nos recuerdan. Sin embargo, cuando se habla de Apego en el campo de la Psicología o la Psicoterapia, hablamos de algo más profundo, de una importancia esencial en nuestra existencia como seres humanos.
Al hablar de nuestro mundo afectivo, me impulsa a ir más allá de términos y teorías, y tratar de evocar vivencias. Tal vez hayas leído antes acerca del apego, de su papel en la primera infancia, de su influencia en el desarrollo, de sus patrones y estilos; o tal vez sencillamente nunca hayas oído hablar de él. Sin embargo, es algo que conoces de cerca: forma parte de ti desde que naciste.
Existen cuatro tipos de apegos infantiles:
En este tipo de apego es cuando el padre demuestra cariño, responsabilidad, atención y a si vez autonomía. Ya el niño en la adultez le gusta compartir tiempo con su pareja y sabe darle su espacio tampoco se preocupa de que su pareja se separe de él.
El apego ansioso ambivalente, los niños con este estilo de apego presentan una ansiedad muy fuerte cuando la figura de apego no está y en algunas ocasiones el cuidador se encuentra tranquilo, animado, quiere relacionarse con el niño y se muestra sensible y cariñoso hacia él, reconociendo sus necesidades y satisfaciéndolas de manera cálida pero en otras ocasiones el padre demuestra rechazo hacia el niño cuan este tiene necesidad y evitando el contacto físico con el. Cuando el niño llega a la adultez es una persona distante y fría con la pareja y con sus amigos, teme al compromiso, le cuesta expresar sus emociones, se siente mejor siendo independiente y teniendo autonomía personal y la pareja no es su prioridad.
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